viernes, 16 de septiembre de 2011

Sobrios perdemos conversación

la conocí tocada
y así le recuerdo
hablaba sobre poesía, drogas y algo más
lo cierto es que no me interesaba
yo levantaba mi vaso y le miraba por encima
ella sonreía y miraba a otro lado
a la décima cerveza quería algo más
se lo veía en los ojos y eso me gustaba
nos cerraron el bar a las cinco y media
"vamos al salón de un amigo"
"¿no le importará?"
"no"
debió importarle, nadie contestó al llamar
como pudimos llegamos a su piso
su habitación era la primera puerta a la izquierda,
su madre dormía al fondo
se fue, me senté en su cama, volvió quitándose el sujetador
hicimos lo propio
horas después me levanté y bajé las escaleras
encontré mi bici atada a una farola del parque fofó
a las siete y media de la mañana recorrí ocho kilómetros hasta mi casa
allí encontré la furiosa figura paterna de toda familia media
me acosté, tenía 17 años y su nombre escrito en el brazo

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