Los cincuenta ruiseñores
volaron de madrugada
pues bajaron al encuentro
de la belleza de Granada
Alentados por el viento
que traía las noticias:
-Mil poetas fallecieron
por su beso o su caricia-
Y bajo el rocío amargo,
la madrugada en vela.
El silencio es absoluto,
malditas horas muertas
Hasta el agua de los ríos
se congela a su espera.
La luna está celosa,
hoy ya nadie la contempla
Y los caminos inquietos
le dirán tristes al alba:
-No vimos a la más bella
viajando hacia Granada-
Y el alba alumbrará
el universo de su ausencia,
hasta el llanto de los cielos,
la tristeza de la tierra
La alegría de guitarras
cesará en Andalucía.
Condenadas por su falta,
morirán en mil astillas
Volverán los ruiseñores
sollozando en la mañana:
-No vimos a la más bella
paseando por Granada-
Murcia, 17 Enero 2010