viernes, 27 de noviembre de 2009

Muerte al maestro

Tras un telón de austeridad
se esconde el dios más sublime
Le arde la mano que esconde,
se tensa el puño que oprime

Persiste la oscura mirada
de ovejas que están hambrientas,
de focos que dejan ciego,
de pájaros que muertos vuelan

Quien fuera objeto de admiración
hace tiempo que dejó de serlo
Alas viejas en viejo búho,
quieto a la espera el tenso perro

De una orquesta de arcángeles perdidos
están llorando los violines negros;
Se prepara para engordar gusanos
el semblante frío de un viejo enfermo

Aliento de muerto, todavía vivo
impaciente está la Flaca esperando
Las manos temblando, el pecho vació,
el rostro cansado, los ojos dormidos

Se mancha el cielo de rojo,
se espesa la oscura niebla,
se oye un silencio de muerte,
se rompe la fina cuerda

Con su último suspiro
me dedica su mirada
y me agradece sonriendo
que fuera yo quien lo matara

01/11/09, 00:30

Murcia, Miercoles, 19 de agosto 1:48