sábado, 12 de junio de 2010

Número 99

Por divino influjo nos juntamos peor calaña
Una a una, como en reverencia, se torcían las farolas
Ella era la diosa de los vicios
y yo era un gramo de su droga

Éramos dos tacones hundidos en tierra santa
A un lado la avalancha, al otro el desfiladero
Los aviones nos gritaban desde el cielo
Tú pedías otra y yo besaba el suelo

Ultima parada,
dos peces nadaban en su acuario

Sabado 12 de junio de 2010

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